miércoles, 24 de mayo de 2017

Igualito

Voy caminado por una avenida, con destino fijo, pensando en las cien mil cosas que tengo que hacer, cuando de repente lo veo: es un chico súper atractivo que está en el kiosko de la esquina comprando algo, trato de imaginar qué será lo que compra, me gusta su porte, lleva una mochila en la espalda, es moreno y tiene barba, se lo ve muy ligero de ánimo, entonces veo que la caserita le alcanza algo, ¡ah, unos fósforos!, el chico enciende un cigarrillo, claro, eso se había comprado, pronto divago en mi mente "debo admitir que me gustan los tipos que fuman, qué lata, justo ahora que estoy en mi etapa 'sana', pero no importa, siempre es atractivo verlos con la huevadita en la boca, en todo caso no será como el anterior que ya debe estar tostado... pero ¡este chico es re-joven! ajjjj qué importa, a estas alturas me podría funcionar uno menor, tampoco se ve tan chango". Estoy cada vez más cerca del kiosko de la esquina y sigo mirando al chico fijamente, cuando ya estoy a un metro, él se gira hacia mí y me saluda con entusiasmo y una sonrisa conocida "¡hola Descosida, ¿¿¿qué tal???!",  yo me quedo un cacho atónita "¡Hola, Mengano, bien ¿y tú?!", "todo bien", nos despedimos y sigo caminando, él también sigue su camino en sentido contrario al mío, me doy la vuelta para reconocer esa manera de dar pasos genéticamente heredada, sí: igualito a su hermano... Cómo lo extraño, era taaan churro, es tan churro, y lo quería tanto, ¿cómo estará?. Terminamos después de tres años de relación como hace seis, cuando el hermanito tendría como 21. Y aquí me tienen, un día de 2017, chequeando sin conciencia al hermanito de mi ex, que se había vuelto un hombrecito. Mierda que se pasa rápido el tiempo y todavía la sangre llama a la sangre...

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